Agua de tuna
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Agua de tuna

La receta de agua de tuna queda mucho más cómoda cuando se presenta con ingredientes ordenados y pasos separados. Esta versión busca hacer la preparación más simple para cocinar en casa.

Puedes ajustar el sazón o los acompañamientos según tu gusto, manteniendo la estructura principal de la receta.

Resumen rápido

En pocas palabras, agua de tuna es una receta organizada con tuna blanca o verde, pasos sencillos y consejos prácticos. Es una receta casera útil para cocinar con orden y servir en cualquier ocasión.

Qué necesitas para preparar agua de tuna

Para preparar agua de tuna, reúne los ingredientes antes de empezar y verifica que las cantidades estén listas para cocinar con más facilidad.

  • 5 piezas de tuna blanca o verde
  • 125 gramos de azúcar (o cantidad de necesaria de edulcorante) 2 limones1½ litros de agua Hielo al gusto

Instrucciones

Sigue estos pasos para que agua de tuna quede bien preparado, con los ingredientes incorporados en el orden correcto.

  1. Es muy fácil y rápido preparar una suculenta agua de tuna. Para ello, como primer paso, quita la cáscara a la tuna haciendo dos cortes en las orillas, después un corte transversal y pelando la fruta con mucho cuidado de no hacerte daño con las espinas.
  2. Cuando tengas todas las tunas peladas, córtalas en trozos medianos para facilitar el licuado.
  3. Coloca los trozos de tuna en la licuadora, añade el azúcar, el jugo de dos limones y medio litro de agua. Licua durante unos minutos.- Truco: el limón es opcional, también puedes añadir pepino, alguna otra fruta o semilla como la chía. También puedes sustituir el azúcar por algún endulzante.
  4. Pasa la mezcla por un colador para retirar las semillas de la tuna. Agrega el litro de agua restante y mezcla.
  5. Ya tienes lista tu agua de tuna con limón, ahora solo agrega un poco de hielo al gusto y disfruta de esta refrescante bebida. También puedes añadir unas hojas de menta si quieres aportar un toque todavía más refrescante.

Consejos para preparar agua de tuna

  • Ten todos los ingredientes medidos o preparados antes de comenzar para que la receta avance sin pausas.
  • Prueba y ajusta la sal al final, especialmente si usas caldo, queso, conservas o ingredientes ya sazonados.
  • Sirve la receta recién hecha cuando sea posible, o deja que repose unos minutos si necesita asentarse antes de llevarla a la mesa.

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